Manipuladores
Un manipulador robótico es un dispositivo mecánico programable que se utiliza en robótica para realizar tareas de manipulación precisas, como agarrar, mover y posicionar objetos, sin intervención humana directa. Por lo general, consta de una serie de vínculos rígidos conectados por articulaciones, accionados por actuadores y equipados con un efector final (como una pinza o herramienta) en el extremo distal para interactuar con el entorno.[1] Controlados digitalmente a través de computadoras de supervisión y microprocesadores, estos dispositivos permiten operaciones repetitivas de alta velocidad con precisión y repetibilidad excepcionales, a menudo en entornos peligrosos o que exigen precisión.[1]
El desarrollo de manipuladores robóticos se originó a mediados del siglo XX, impulsado por la necesidad de automatización en la fabricación.[2] En 1954, el inventor George Devol patentó Unimate, el primer manipulador reprogramable diseñado para uso industrial, marcando un cambio de la automatización fija a sistemas robóticos flexibles.[2] La primera instalación comercial se produjo en 1961 en una planta de ensamblaje de General Motors en Nueva Jersey, donde Unimate realizó tareas de fundición a presión, marcando el comienzo de la era de la robótica industrial. Los avances posteriores, incluida la introducción de controles basados en microprocesadores en la década de 1970 y robots colaborativos (cobots) en el siglo XXI, han ampliado sus capacidades para una interacción más segura entre humanos y robots y una integración en entornos de Industria 4.0.[1]