Condensadores
Un condensador es un componente electrónico pasivo que almacena energía eléctrica en un campo eléctrico, que consta de dos placas conductoras separadas por un material aislante conocido como dieléctrico.[1] Cuando se aplica un voltaje a través de las placas, se acumulan cargas opuestas en cada una, creando el campo eléctrico que retiene la energía hasta que se descarga el capacitor.[2] La capacidad para almacenar carga, llamada capacitancia, se mide en faradios (F), definido como un culombio de carga por voltio; Los condensadores prácticos suelen tener capacitancias en el rango de picofaradios a microfaradios debido a limitaciones de tamaño.[3]
La invención del condensador se remonta a 1745, cuando el científico alemán Ewald Georg von Kleist desarrolló la jarra de Leyden, uno de los primeros dispositivos que almacenaba carga eléctrica utilizando una jarra de vidrio revestida con una lámina metálica como conductor y el propio vidrio como dieléctrico. De forma independiente, el físico holandés Pieter van Musschenbroek creó un aparato similar en la Universidad de Leiden, de donde el dispositivo deriva su nombre, permitiendo experimentos clave en electrostática como las demostraciones de conducción eléctrica de Benjamin Franklin. Con el tiempo, los avances reemplazaron el voluminoso frasco de Leyden con diseños compactos que utilizan materiales como cerámica, papel y plástico, ampliando su papel en la electrónica moderna.[6]
