Unidades terminales remotas
Una unidad terminal remota (RTU) es un dispositivo electrónico controlado por microprocesador que sirve como interfaz entre sensores de campo, actuadores y otros equipos físicos en entornos industriales y un control central de supervisión y adquisición de datos (SCADA) o un sistema de control distribuido (DCS), mediante la recopilación, el procesamiento y la transmisión de datos de telemetría a través de protocolos de comunicación inalámbricos o por cable.[1] Diseñadas para un funcionamiento resistente en condiciones remotas o duras, como temperaturas extremas, humedad o exposición a productos químicos, las RTU cuentan con módulos modulares de entrada/salida (E/S), capacidades de procesamiento integradas, memoria para registro de datos y, a menudo, fuentes de energía de respaldo, como baterías o paneles solares, para garantizar una funcionalidad continua.[1] A diferencia de los controladores lógicos programables (PLC), que normalmente se utilizan para control local en tiempo real en entornos de fábrica, las RTU enfatizan la transmisión de datos de área amplia y están preconfiguradas para tareas de telemetría específicas sin interfaces de programación en el sitio.[1][2]
Los orígenes de las RTU se remontan a la década de 1960, basándose en los primeros sistemas SCADA que comenzaron en la década de 1950 en instalaciones de generación de energía, donde reemplazaron el monitoreo manual basado en relés con telemetría digital automatizada a través de líneas telefónicas o enlaces de radio. En las décadas de 1970 y 1980, los avances en los microprocesadores permitieron RTU más compactas y versátiles, integrando procesamiento de señales digitales y protocolos estandarizados como Modbus para la interoperabilidad en redes industriales en expansión. En los sistemas contemporáneos, las RTU admiten mejoras modernas como la conectividad del Protocolo de Internet (IP), la informática de punta para la toma de decisiones locales y funciones de ciberseguridad como el cifrado y la detección de intrusiones para abordar las vulnerabilidades en la infraestructura crítica.[1]
